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La familia Molina Theissen era un objetivo militar, revelan peritajes realizados para el caso contra 5 militares por los delitos de violación sexual, desaparición forzada y delitos de lesa humanidad cometidos contra Emma y Marco Antonio Molina Theissen.

La información la utilizó Alejandro Rodríguez, abogado de las víctimas, al momento de presentar sus argumentos ante el juez de Mayor Víctor Hugo Herrera Ríos, para que este decida si los militares enfrentarán juicio.

Según el abogado la estrategia militar tenía como misión ubicar enemigos internos y eliminarlos. Existen pruebas de que la familia fue vigilada desde 1954.

Esta estrategia permite la detención de Emma, quien posteriormente declaró las torturas y violaciones al derecho de las que fue víctima. En esta declaración, Emma reconoce al Oficial de la S2 Hugo Saldaña Rojas.

Durante su retención Emma se presentó “María Chapetón”, sin embargo, agentes le informaron que conocían su verdadera identidad, revelando el enlace que existía entre el estado mayor del ejército, zonas militares y agentes.

Posteriormente la desaparición de Marco Antonio, se utilizó como una estrategia de presión.

El abogado de las victimas culminó argumentando que los militares “son coautores de los delitos cometidos, tenían distintos cargos, pero el mismo objetivo criminal”.

Manuel Callejas y Callejas, estableció un sistema nacional de inteligencia militar, Francisco Gordillo ordenó los retenes para ubicar enemigos internos, Edilberto Letona Linares era el encargado de la disciplina de la zona militar y Hugo Saldaña, supervisaba a los detenidos de guerra.

Todos tenían conocimiento de la estrategia y los metidos interrogatorios en los que se permitía la tortura y violencia sexual. Un circuito clandestino orquestado desde el estado mayor del ejército, comandado por Benedicto Lucas García.