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En Guatemala, el caso de desplazamiento forzado de la comunidad Laguna Larga, refleja una trágica realidad de los pueblos originarios: el silencio estatal ante los problemas de migración interna.

En 2017, el Estado guatemalteco, mediante fuerza del Ejército y Policía Civil, expulsó de sus territorios a 111 familias. En su mayoría personas campesinas, pertenecientes a los pueblos indígenas Mayas Q’eqchi, Chuj, y población mestiza.

Desde el 02 de junio de 2017, las personas desplazadas viven bajo condiciones precarias, en campamentos improvisados en la zona fronteriza entre Guatemala y México.

La falta de políticas públicas efectivas agrava la violación sistemática de los derechos fundamentales de migrantes y desplazados, mientras la comunidad Laguna Larga busca desesperadamente recuperar su vida y dignidad.

 

Reporta: Yamanik Cholotío, FGER. Guatemala.

Fotografía de archivo: Voces Mesoamericanas RDTDT

 


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Migración