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La reciente reforma al artículo 248 de la Constitución de El Salvador ha desatado un intenso debate sobre sus verdaderas implicaciones. Desde La Asociación de Radios Comunitarias y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS), en una conversación con la periodista Katy Ventura, el abogado constitucionalista Enrique Anaya expuso los peligros de este cambio y cómo podría consolidar aún más el poder del gobierno de Nayib Bukele.

Uno de los puntos centrales de la discusión fue la supuesta urgencia con la que se aprobó esta reforma. Anaya cuestiona el argumento de la eliminación de la deuda política como una distracción para desviar la atención de otros temas críticos, como la lucha contra la minería metálica y la creciente preocupación de organizaciones sociales.

Una estrategia para el control absoluto

Según Anaya, la reforma le otorga al Ejecutivo un poder sin precedentes para modificar la Constitución según sus intereses. «Esto es como darle un monstruo en la mano al gobierno. Ahora pueden cambiar la Constitución a conveniencia, eliminando cualquier obstáculo que se interponga», advirtió.

El constitucionalista también alertó sobre la posibilidad de que esta reforma facilite futuras modificaciones que allanen el camino para una reelección indefinida de Bukele, una estrategia utilizada por otros regímenes en la región. «Podrían cambiar el período presidencial a seis años, hacer borrón y cuenta nueva y permitirle postularse nuevamente. La historia está llena de casos similares», explicó, mencionando ejemplos como Rusia y Nicaragua.

Un retroceso histórico

Para Anaya, la reforma representa un retroceso de 70 a 80 años en la historia política salvadoreña. Recordó que, en el pasado, otras dictaduras han utilizado modificaciones constitucionales para perpetuarse en el poder. «Estamos viendo la misma estrategia que usaron regímenes autoritarios del siglo XX. Con cada cambio en la ley, se despoja a la ciudadanía de sus derechos y se fortalece la concentración de poder».

Mientras tanto, las comunidades afectadas por la minería metálica, así como organizaciones sociales y eclesiásticas, continúan organizándose para resistir. «Las protestas y movilizaciones no se detienen. Bukele no ha logrado sofocar el descontento, por eso sigue lanzando nuevos temas para desviar la atención», concluyó Anaya.

 

Producción: Donaldo Barahona de ARPAS, El Salvador/ALER

 

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Emisión Vespertina 05-02-2025