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2018-06-22

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Wirmelis Villalobos

Cuando se tienen tantas cosas por contar siempre es difícil saber por dónde empezar, este recorrido de 75 de días de intercambios de conocimientos, de aprendizaje, de vivencias que te ayudan a mejorar tus capacidades o a redescubrirlas son siempre significativas.

La madrugada del 31 de enero llegué a Canadá con un frío que nunca antes había sentido, soy maracucha de nacimiento, en mi ciudad la temperatura supera los 30º y llegar con una temperatura que tenga el signo de menos fue impactante, pero las ganas por aprender, por conocer y un buen abrigo te ayudan a superar cualquier obstáculo.

La magia empieza conociendo a la que llamaremos “Hada Madrina”, Florence Allard-Buffoni, ella junto a Julie Larocque, del organismo Desarrollo y Paz en Canadá eran las responsables de nuestro acompañamiento en este proyecto de Quebec Sin Fronteras, cabe destacar que hacen su trabajo de manera impecable, siempre prestas a colaborar en lo que haga falta y siempre atentas.

Los primeros días transcurren entre conocer a los compañeros de Desarrollo y Paz, el CDHAL (Comité por los Derechos Humanos en América Latina) y La Maisonnette des Parents, instituciones en las que el grupo de pasantes prestamos nuestros servicios, en mi caso es el CDHAL el organismo en el que estuve trabajando.

El 01 de febrero fue el momento de conocer a la que fue mi familia de acogida, Carole Yerochewski, socióloga, profesora de la Universidad de Montreal, cantante en una coral, amante de los gatos, de la naturaleza y la vida saludable, los nervios fueron los compañeros de esta conversación, yo no habló francés y ella casi no habla español, lo que representó todo un reto.

El 02 de febrero era mi día para entrar por primera vez a su casa y empezar a formar una familia con ella, empezar a compartir y conocer nuestras culturas, ella como ya lo dije ama la vida saludable, yo como buena maracucha no como nada sano, pero sobrevivimos a 75 días de convivencia feliz y armoniosa, conociendo un poco de la gastronomía de cada uno de nuestros países, Carole probó las arepas y las cachapas.

Como parte de los compromisos que tenemos como pasantes del proyecto QSF está la presentación de nuestras instituciones y qué hacemos nosotros en ellas lo mío todo es por partida doble porque representó a ALER y a Fe y Alegría, no puedo divorciarme de ninguna de las dos, vine por las dos instituciones, me unen fuertes compromisos con ambas organizaciones y forman parte de mi proyecto de vida, tal vez eso hace alargar mi presentación pero soy Fe y Alegría y soy ALER en cualquier lugar que me toque presentarme.

Además, hablar de las instituciones me apasiona, comparten los mismos valores, la misma apuesta por la comunicación participativa y por la educación, tenía que explicarle a la gente que, aunque conocen Radio Fe y Alegría, nació primero el proyecto de escuelas de Fe y Alegría y luego el Instituto Radiofónico Fe y Alegría, lugar en el que tengo 9 años.

Ya de esta forma empieza el proceso de pasantías, toca conocer a las compañeras de mi aventura Marie-Eve, Coordinadora del CDHAL, con ella ya había hablado por Skype previamente, de este equipo de chicas la primera que conocí fue Marine, una chica francesa que estaba de igual manera en unas pasantías y llevaba parte de lo que era el Encuentro Internacional de Mujeres, una actividad que reúne a mujeres de organizaciones, en su mayoría indígenas, que luchan por la defensa del territorio y contra la extracción, está actividad   motivaría mi trabajo en la institución, luego conocí a Marie, ella ha militado en el CDHAL por años pero apenas se incorporaba formalmente al mismo proyecto, más tarde conocí a Christina ella nos entregó todo su trabajo pues se iba de vacaciones, fue tanta la información que nos dio que sentí miedo de no poder cumplir con todo lo que esperaban; más tarde conocí a Amelia ella también estaría fuera un par de semanas, así que se seguían sumando cosas a la lista de tareas por hacer. Y así poco a poco fui conociendo a parte del equipo, ese equipo altamente competitivo con el que trabajé por dos meses y medio y que me hicieron sentir parte de ellas.

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Esa misma semana, exactamente el 10 de febrero tuve mi primera actividad, hablarle a un grupo de jóvenes que iban como acompañantes por el Proyecto de Acompañamiento Quebec-Guatemala, la idea era mostrarles los riesgos a los que nos enfrentamos los que de una u otra manera practicamos la comunicación en América Latina, era un grupo pequeño de unas 15 personas, pero con muchas preguntas que poco a poco tratamos de aclarar, otro momento para hablar desde la experiencia de la comunicación popular que es el valor principal de las instituciones que representó y con las que compartí en Canadá.

Y así iban transcurriendo los días entre reuniones de equipo, preparación del boletín audio que realiza mensualmente el CDHAL y organizar las formaciones solicitadas por la organización, por momentos pensé que se habían equivocado y no necesitaban una periodista, necesitaban a una educadora, pero no, en realidad necesitaban a una periodista que se convirtiera en facilitadora, que a través de talleres de formación les diera las herramientas que necesitaban, y ese era mi trabajo.

Pero eso no era todo, también tuve la oportunidad de asistir a una capacitación sobre radios comunitarias a los pasantes que estarán en ALER, conocer experiencias de radios comunitarias en Canadá y las dudas que lleven las pasantes para Ecuador. 

El primer taller sobre noticias y entrevistas se dio el 20 de febrero, no era un grupo grande solo eran las chicas que trabajaban en el boletín audio y las que se estaban implicando en el proyecto que desarrollaba el CDHAL, pero fue bueno poder despertar de nuevo la inquietud por la capacitación, reencontrarme con esa faceta que había dejado atrás y que tanto me apasiona, poder compartir la experiencia adquirida con gente que quiere seguir apostando a la comunicación popular, que trabaja al servicio de otros y que dedica parte de su vida a esa gestión por la inclusión de todas y todos en cualquier espacio.

Y desde ese momento todas las semanas, en cada reunión era una capacitación indirecta, cada compartir de ideas terminaba en orientaciones para un equipo con unas ganas enormes de aprender y con una pasión por su trabajo que contagia.

Pero todo no era trabajo, mientras todo esto pasaba también podía ir conociendo Montreal, sus museos, sus lugares más emblemáticos, sus iglesias y su cultura, una ciudad que no es muy arraigada en la religión, es increíble encontrarse iglesias que han sido convertidas en condominio y que mantienen su fachada, esto debido a que no había gente interesada en ir a misa en el sector.

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El 03 de junio se celebró la “Noche Blanca”, una noche dedicada al esparcimiento, museos, teatros, eventos en la calle, todo gratis con la intención de poder disfrutar de lo más que se pueda en una misma noche, con una temperatura de -10° aproximadamente, pero lo disfrutamos.

De vuelta a la rutina, seguimos trabajando en nuestro proyecto del Encuentro Internacional de Mujeres, reuniéndonos, definiendo temas y pensando en los podcast, mientras podemos reunir a la mayor cantidad de compañeros para darles la formación. El lunes 12 de marzo, pascua en Canadá, fue el día ideal para reunir a todos los implicados con el CDHAL para dar formalmente el “Taller de Podcast”, un día en el que muchos podían descansar estas personas me enseñaron el valor del compromiso asistiendo y formando parte de este proyecto que día a día Marie, Marin y yo le dedicábamos nuestro tiempo y compromiso, lo sentíamos tan nuestro.

Luego llegó el momento de salir de la ciudad, el 16 de marzo nos tocaba visitar Otawa, fue un fin de semana completo compartiendo con los compañeros de Desarrollo y Paz en Gatineau, Alfonso y Tara fueron nuestros anfitriones junto a otros cuatro compañeros que se encargaron de mostrarnos la ciudad, en esta oportunidad tuvimos una participación en dos misas presentando nuestras instituciones y qué hacemos, otra vez no pude desligarme de ninguna de las dos instituciones a las que represento, ALER y Fe y Alegría iban conmigo a todos lados.

Ya casi al final de nuestra estancia fuimos a Quebec, desde el 22 al 25 de marzo Pascal fue nuestro guía, aquí si tuvimos una participación muy especial en una especie de foro organizado por Desarrollo y Paz para nuevamente presentar a quienes forman parte de la organización en la zona, nuestros trabajos y organizaciones, fueron momentos muy gratificantes, en mi caso me llené de mucho ánimo cuando alguien se me acerca y me dice que si quería saber que pasaba en Venezuela solo había que escuchar Fe y Alegría, en momentos de tanta dificultad en el país ese tipo de mensaje reconforta el espíritu.

Como parte del proyecto los pasantes asistimos a una entrevista en Radio Canadá Internacional para hablar un poco del Proyecto Quebec Sin Fronteras, en mi caso no podían faltar las preguntas sobre Venezuela.

Durante toda mi estancia tuve que luchar con la pregunta que no podía faltar cada vez que decía que soy de Venezuela, ¿Cómo está la cosa allá?, razón por la que organizamos un conversatorio para presentar la situación actual del país, el 05 de abril fue el día en el que compañeros del CDHAL y Desarrollo y Paz se reunieron para tratar de aclarar sus dudas, creo que logramos presentar un panorama muy amplio y con una visión periodística sobre Venezuela.

Sin duda alguna cada paso que di en los 75 días en Canadá estuvieron acompañados por crecimiento personal y profesional, compartir de conocimientos y compromiso de parte y parte, con una libertad de hacer y proponer que le reconozco al Comité por los Derechos Humanos en América Latina y le agradezco la confianza depositada en mi persona, también a mis chicas de Desarrollo y Paz esas que estuvieron siempre pendiente de que todo estuviera en orden y que se esmeraron por hacer de nuestra estancia una experiencia inolvidable y enriquecedora, a todos gracias por la oportunidad.