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Isaac Serrano es de Venezuela de la ciudad de Valencia fue parte del Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA), ahora vive en Medellín junto a su familia. Antes de iniciar la pandemia debió viajar a su país de origen porque su vivienda se estaba destruyendo, pensaba que podría retornar pronto, pero no fue así.

Isaac encontró dificultades para volver a Colombia, pese a que sus planes eran quedarse 3 meses, la estancia se prolongó 8 meses porque su salud se afectó con el virus y la cuarentena.

En el viaje de retorno para estar junto a su esposa, que es de origen colombiano, encontró a varias familias de viaje,  comenta su vivencia en un camión de verduras, “Ahí conocí a otras personas que se encontraban en la misma situación, venía con un niño de 3 meses de nacido… Pasamos dificultades y vimos cómo escapaban de Venezuela, lo más difícil fue cruzar la Trocha”.

Isaac aún recuerda ese episodio de su vida porque valió la pena reencontrarse con su familia. Agradece la acogida que ha tenido en suelo colombiano y se siente un ciudadano del mundo.

Crédito de Foto: Archivo Semana

Producción: Carlos Krish, Grupo Comunicarte - Colombia

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La situación de las mujeres, niñas y adolescentes, que se ven obligadas a migrar, encienden las alertas sobre el aumento de casos de violencia. Mientras varias activistas se toman las calles como forma de protesta por la indignación que causa los robos de niñas y las muertes en estas últimas semanas en Guatemala.

Carolina Escobar, defensora de los derechos humanos, escritora, periodista, investigadora social y Directora Nacional de la Asociación La Alianza expresó que es necesario hablar de las problemáticas de las mujeres para encontrar propuestas colectivas.

En el año 2020 a inicios de la pandemia los casos de violencia hacia niñas y mujeres no tuvieron pausa, aumentaron de forma considerable. Escobar mencionó que la violencia hacia las mujeres es multicausal “Deberíamos hablar de la cultura patriarcal, machista, conservadora, autoritaria y adultocéntrica… Hay que decir que el tema cultural es importante, los niveles de pobreza, falta de educación, falta de oportunidades y salud, hace que las niñas que nacen en Guatemala sufran  un alto riesgo de muerte”.

Así mismo recalcó que existe una práctica normalizada en las  familias hacia las mujeres. Durante décadas no pueden acceder a educación y han sido abusadas por hombres de su entorno cercano. Escobar señaló que de esto pueden dar cuenta las abuelas, madres o tías “Donde hay hacinamiento, familias de 5 u 8 miembros, llega el hombre alcoholizado y no ve a cuál de las niñas adolescentes o mujeres abusa”.

La violencia  hacia las  niñas y mujeres no solo se vive en su país de origen  o territorio sino que quienes se enfrentan a un proceso migratorio son vulneradas a diario por la falta de atención de las autoridades. “Todos y todas corren riesgos en situación de migración irregular por el crimen organizado y la trata de personas.  Este tipo de violencia dentro de los flujos migratorios recalcan la pauperización. En el país de origen no se dan las condiciones para una vida digna y en el país de tránsito se los mira como una amenaza” mencionó la escritora.

Carolina Escobar, insistió en aclarar muchos mitos que surgen hacia las poblaciones migrantes que son vistas como amenazas en los países de tránsito o destino. Por ejemplo, la idea que roban trabajo a los pobladores locales “Las y los migrantes realizan trabajos que la población local no quiere realizar”.

Además se refirió a la diferencia en migrar siendo hombre o mujer. “Muchas adolescentes a la hora de migrar llevan pastillas anticonceptivas porque saben que pueden ser violadas. Este hecho marca una diferencia entre los cuerpos de los hombres y las mujeres. Estas condiciones se agudizan en la migración”.

Crédito de Foto: UNICEF

Producción: Neida Solis- FGER

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La Bestia, es un tren de carga de mercancías que personas migrantes de Honduras abordan de manera clandestina desde el Sur de México con destino hacia los Estados Unidos. Muchas personas se caen del tren al saltar mientras va en marcha, hay quienes logran subir pero sufren frío, hambre o sueño. Toman el riesgo de caerse y con la caída a su vez pueden enfrentar pérdida de alguna parte de su cuerpo, la vida o ser víctimas de redes de trata.

Alexis, es sobreviviente hondureño de La Bestia, el tren que marcó su vida. A los 21 años tomó la decisión de migrar “En el trabajo solo tenía para comer. Uno aspira a tener su casita o tener algo”. Para viajar a territorio estadounidense, ahorró por cuatro meses 2.000 lempiras. Fue una madrugada lluviosa de mayo, que inició el camino.

El joven de rasgos lenca de piel canela, estatura baja y mirada triste, logró cruzar Guatemala en un día y medio pero las dificultades aparecieron en suelo mexicano “Se complican las cosas, ahí uno debe correr como delincuente porque te agarra la migra o secuestradores que quieren engañar. Toca andar escondido en los montes”.

Entre lágrimas, Alexis comenta que una vez iniciado el viaje son 12 o 24 horas de odisea sin parar. Quienes migran arriesgan su vida cada vez que se detiene el tren porque caen o por redadas de la policía, también por redes criminales que piden rescate o les esclaviza.

Al tomar el tren en San Luis Potosí, México, Alexis en su afán de subir recibió un golpe inesperado, perdió la mano y la pierna derecha. La atención médica fue rápida porque es conocido que más de 700 migrantes mueren al año intentando subir a La Bestia en busca de un sueño americano.

Joaquin Mejía, Especialista en Derechos Humanos dice que el Estado es responsable cuando no garantiza condiciones socioeconómicas para que la gente no migre. “Una persona que se vio obligada a migrar y pierde una parte de su cuerpo necesita y tiene el derecho a que el Estado adopte una serie de medidas positivas para una vida digna”.

Crédito de Foto: Mario Lastra

Producción: Inmer Chévez, Radio Progreso - Honduras

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Ana Liseth Méndez es de la Comunidad Monte de Olivo, junto a su esposo e hijos, salieron en la caravana migrante desde Honduras con destino a Estados Unidos. Al igual que otras familias fue obligada a retornar a su país de origen, de donde huyeron por las condiciones de pobreza y desempleo. La mayoría de hombres fueron maltratados en los operativos por parte de la policía en Guatemala, agradece que su esposo no fue maltratado y denuncia, “estoy decepcionada de volver a migrar… nos trataron como animales”.

Ana Liseth después de ser retornada a Honduras, es recicladora junto a su grupo familiar, quienes ganan 2.000 pesos por la venta de chatarra cada dos a tres semanas. Comenta que encontrar otro trabajo es difícil sin tener estudios, de ahí que su anhelo era cruzar la frontera. El trabajo de Ana Liseth no tiene horarios fijos, aunque inicia su labor entre las 5 de la mañana y las 6 de la tarde. Todo el día bajo el sol.

Marlene Urbina y Ana Liseth son vecinas, tenían el deseo en común de llegar a suelo estadounidense. Pero Marlene no emprendió ese viaje porque su esposo tuvo un accidente, “ estaba sola sin apoyo y con mi esposo enfermo. Lo chocó un bus, quedó mal y perdió el conocimiento”. Sin embargo, esto no detuvo a su yerno, Luis Aguilera, a emprender el viaje.

Marlene tiene 8 hijos, dos de sus hijas son solteras, casi no comen, la familia se esfuerza en garantizar la alimentación al menos de su nieto de 2 años. Viven de lo que Luis, otro retornado pueda sacar por la venta de comida.

Crédito de Foto: Reuters

Producción: Inmer Gerardo Chéves, Radio Progreso - Honduras

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El presidente de Colombia, Iván Duque, ofrece la creación de un Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (ETPV), un mecanismo jurídico que brindará amparo a esta población por un periodo de 10 años. El anuncio se hizo en presencia de Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para Refugiados (ACNUR). Esta noticia ha tenido buena acogida entre las organizaciones de migrantes.

Las y los migrantes mediante el ETPV podrán ejercer cualquier actividad u ocupación legal en Colombia, incluidas las que se derivan de vinculación o contrato laboral. También podrán aplicar para obtener la visa de residentes.

Sin embargo, la investigadora, Ligia Bolívar, del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Caracas comenta sobre algunas inquietudes del Estatuto. “Por ejemplo, cómo se va evaluar la idoneidad de la prueba para quienes entraron antes del 31 de enero, se dice que deben demostrar…pero se supone que las fronteras están cerradas… No es una visa, no queda claro si se puede optar por la residencia.”

Según el registro de migración de Colombia, en este país se encuentra 1 ́729.537  migrantes venezolanos y  el 54%  está en situación migratoria irregular. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha recibido la noticia con beneplácito y hace un llamado a los demás países de la región para garantizar accesos a derechos y servicios  esenciales para las poblaciones migrantes.

Crédito de Foto: Cancillería Colombia

Producción: Alexander Medina/Venezuela -Radio Fe y Alegría

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