El verdadero sentido de la Navidad

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En esta ocasión hablaremos sobre el verdadero sentido de la Navidad, a propósito de este 25 de diciembre estamos en contacto con el padre de Pedro Pierre integrante de las Comunidades Eclesiales de base del Ecuador y América Latina. Reflexiones y comentarios respecto a esta época del año.

La primera Navidad se vivió en la pobreza en la soledad en la desnudez y nosotros de la Navidad hacemos un bochinche, la mayoría de la gente se está dejando llevar por el sistema neoliberal que nos gobierna y el papá Noel pasa a ser el gran festejado y poco a poco ha desplazado al Niño Jesús… Nos obliga a pensar ¿Quien este niño que nace? , ¿Para qué viene?, ¿Qué va hacer? , ¿De dónde viene?, ¿Cuál es su propósito?. Jesús viene de parte de Dios dará su mensaje a los pobres y convocará a los pobres a serlo realidad y a extenderlo por todo el mundo. Este mensaje es un mensaje de fraternidad justicia igualdad solidaridad con los que más sufren.

Producción: Víctor Gómez - Radio Sucumbíos  con el apoyo de la Coordinación General ALER

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Estamos siempre buscando construir un paraíso posible. Vivimos haciendo travesías arriesgadas. Nos acechan amenazas por todas partes. Y en este momento con el virus, como nunca antes.

                                                                                                                                         Leonardo Boff

En estos tiempos sombríos bajo la acción peligrosa de la Covid-19 un manto de temor y de angustia se extiende sobre nuestras vidas. Vivimos cansados existencialmente, por las personas queridas que perdemos, por las amenazas de contaminarnos y todavía más por no poder entrever cuándo va a acabar todo esto. ¿Qué vendrá después?

Un israelita piadoso que pasó por la misma angustia nos dejó retratada su situación en el famoso salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. En él hay un verso que viene justamente a propósito de nuestra situación: “Aunque camine por el valle de la muerte nada temeré, porque tú vas conmigo”.

La muerte bíblicamente debe ser entendida no solo como el fin de la vida, sino existencialmente como la experiencia de crisis profundas tales como grave peligro de la vida, persecución feroz de enemigos, humillación, exclusión y soledad devastadora. Se habla entonces de descender a los infiernos de la condición humana.

Cuando se reza en el credo cristiano que Jesús descendió a los infiernos, se quiere expresar que conoció la soledad extrema y el abandono absoluto, hasta por parte de su Padre (cf. Mc 15,34). Él pasó efectivamente por el valle de la sombra de la muerte, por el infierno de la condición humana. Es consolador, entonces, oír la palabra del Buen Pastor: “no temas, yo estoy contigo”.

Nuestro gran novelista João Guimarães Rosa en Grande Sertão: Veredas bien observó: “vivir es peligroso”. Nos sentimos expulsados del jardín del Edén. Estamos siempre buscando construir un paraíso posible. Vivimos haciendo travesías arriesgadas. Nos acechan amenazas por todas partes. Y en este momento con el virus, como nunca antes.

Por más que nos esforcemos y las sociedades se organicen para ello, nunca podemos controlar todos los factores de riesgo. La Covid-19 nos ha mostrado la imprevisibilidad y nuestra vulnerabilidad. Por eso es dramática y a veces trágica la travesía humana. Al final, cuando se trata de asegurar nuestra vida, nos vemos forzados a confiarnos, más allá de la medicina y de la técnica, a un Mayor que puede llevarnos “a verdes praderas y fuentes tranquilas”, a Dios-Buen-Pastor. Esa entrega supera la desesperanza.

Alarguemos un poco el horizonte: un gran dramatismo pesa sobre el futuro de la vida y de la biosfera. Miles de especies están desapareciendo por causa de la codicia y la falta de cuidado humano. El calentamiento creciente del Planeta unido a la escasez de agua potable puede confrontarnos con una crisis dramática de alimentación. Puede darse el desplazamiento de millones de personas en busca de su supervivencia, amenazando el ya frágil equilibrio político y social de las naciones.

Aquí cabe invocar de nuevo al Pastor del universo, Aquel que tiene poder sobre el curso de los tiempos y de los climas, para que cree situaciones oportunas y suscite el sentido de la solidaridad y de la responsabilidad en los pueblos y en los jefes de Estado.

Lo que hoy destruye nuestra alegría de vivir es el miedo. Es consecuencia de un tipo de sociedad que se ha construido en los últimos siglos asentada sobre la competición y no sobre la cooperación, sobre la voluntad de acumulación de bienes materiales, el consumismo, y sobre el uso de la violencia como forma de resolver los problemas personales y sociales.

Lo que invalida el miedo y sus secuelas es el cuidado de unos a otros, especialmente ahora, para no contaminarnos con el virus ni contaminar a los otros. El cuidado es fundamental para entender la vida y las relaciones entre todos los seres. Sin cuidado la vida no nace ni se reproduce. Cuidar de alguien es más que administrar sus intereses, es implicarse afectivamente con él/ella, preocuparse por su bienestar, sentirse corresponsable de su destino. Por eso, todo lo que amamos también lo cuidamos y todo lo que cuidamos también lo amamos.

El cuidado es también el anticipador previo de los comportamientos para que sus efectos sean buenos y fortalezcan la convivencia.

Una sociedad que se rige por el cuidado de la Casa Común, la Tierra, el cuidado de los ecosistemas que garantizan las condiciones de la biosfera y de nuestra vida, el cuidado de la seguridad alimentaria de cada uno de los seres humanos, el cuidado del agua dulce, el bien más escaso de la naturaleza, el cuidado de la salud de las personas, especialmente de las más desprovistas, el cuidado de las relaciones sociales más participativas, equitativas, justas y pacíficas, el cuidado del ambiente espiritual de la cultura para que todos puedan vivir con sentido, vivenciar y acoger sin mayores dramas las limitaciones, la vejez y la travesía de la muerte, esa sociedad de cuidado gozará de paz y concordia, necesarias para la convivialidad humana.

Es reconfortante, en medio de nuestras tribulaciones actuales, amenazados por la Covid-19, oír a Aquel que nos susurra: “No temas, yo estoy contigo” (Salmo 23) y a través de Isaías nos asegura: “no receles que yo soy tu Dios, yo te fortalezco, yo te ayudo, yo te sostengo en la palma de mi mano” (Is 41,10).

De esta forma, nuestra vida personal adquiere cierta levedad y conserva, aun en medio de peligros y amenazas, una serena jovialidad al sentir que jamás estamos solos. Dios camina en nuestro mismo caminar como Buen Pastor que cuida para que “nada nos falte”

Fuente: religiondigital.org

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Radio Marién, 45 años por la educación y el Evangelio en la frontera

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Radio Marién, “La Educadora de la Frontera”, nació el 28 de agosto de 1976 en la fronteriza ciudad de Dajabón, provincia de Valverde, en la región limítrofe entre República Dominicana y Haití. Entrevista a Guillermo Perdomo S.J., director de la radioemisora.

Esta radioemisora fue fundada por los jesuitas hace 45 años y es propiedad de la diócesis de Mao-Montecristi en República Dominicana. El p. Cipriano Cavero S.J. es el fundador. Tres son las columnas que sostienen la misión de esta institución: la evangelización, la educación y el propiciar espacios que permitan fomentar una cultura de paz en el país y con los hermanos y hermanas de Haití.

Una radio al servicio de la vida eclesial

Esta emisora, ligada a la Diócesis de la Mao-Montecristi, en la provincia dominicana de Valverde, nació “con la misión de evangelizar”, afirma el sacerdote Guillermo Peredomo S.J. “Tenemos horarios explícitamente religiosos, católicos (…) los domingos desde temprano somos parroquia. No sólo para la Iglesia local o diocesana, sino también para todo el país”, añadió.

También la emisora da cabida a ofertas de la Iglesia universal, reitera Perdomo: “desde Radio Vaticano siempre ofrecemos en diferido el rezo mariano del Ángelus a cargo del Papa Francisco, así como también retransmitimos otras celebraciones especiales que hacen que el Papa sea conocido y amado en el más lejano y pobre hogar de esta frontera norte entre Dominicana y Haití”.

El próximo 28 de agosto monseñor Diomedes Espinal, obispo diocesano, presidirá la eucaristía en acción de gracias por los 45 años de servicio a la comunidad de la radio.

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P. Guillermo Perdomo S.J.

La educación, un pilar fundamental

Radio Marién es una institución de frontera. Desde la fundación se enfatizó la educación de adultos, fortaleciendo el ya existente subcentro Dajabón de las Escuelas Radiofónicas Santa María (ERSM), localizado en la Parroquia N.S. del Rosario y que hace poco cumplieron 50 años de existencia. Desde 1979 retransmitimos las clases, afirma el padre Perdomo.

Este año, en el contexto de la pandemia, señala el padre Perdomo, la radio “ha pasado junto a otras emisoras retransmitiendo las clases más básicas por las mañanas y las tardes y por las noches entrábamos en la escuela radiofónica Santa María para el nivel de adultos. En el contexto del cambio climático, por ejemplo, el servicio que da la radio es vital para educar y reducir el riesgo ante desastres naturales y sociales”.

Durante estos años, Marién ha tratado de ser cada día más “La Educadora de la Frontera”. Además de la educación formal, tenemos incidencia en la vida cotidiana de la audiencia, a través de nuestras cuñas educativas.

El sacerdote subrayó que a la audiencia que sigue la radio “le gusta estar bien informada, sin sensacionalismo”. Educar con verdad es parte de la misión de la radio.

La Unión de Centros de Madres Mujeres Fronterizas (UCMMF) nació hace 28 años, en Radio Marién. Con las madres, nuestra emisora accede a los hogares, como didacta y promotora de la vida. Junto a ellas, y a otras 37 instituciones, apoyamos REVIDA, una red inter-sectorial para impulsar una vida intrafamiliar sin violencia añadió el sacerdote.

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Unión de Centros Madres Mujeres Fronterizas

Una cultura de paz y de encuentro

La radio desarrolla proyectos de Solidaridad Fronteriza, así como iniciativas de la Compañía de Jesús en la región norte y de Fe y Alegría.

El director de Radio Marién indicó que la emisora llega a una parte de la región norte de Haití. con la que se construyen lazos de hermandad:  “Tenemos indicios de que somos escuchados y con cariño, estamos interesados en que estos hermanos y hermanas noten que los queremos, que les tomamos en cuenta y que queremos empalmar con ellos, desde su belleza y grandeza como pueblo de Dios en marcha. Parafraseando al sacerdote jesuita haitiano, Miller Lamothe, requieren de nuestra solidaridad siempre y no sólo cuando están en situación de desastre”.

Guillermo Perdomo S.J. subrayó que uno de los retos es llegar con más fuerza a los jóvenes y los niños, sin perder la identidad de la institución: “está el desafío de fortalecer la presencia educativa y evangelizadora y animadora de la vida de los jóvenes adolescentes niños y niñas utilizando los recursos que hay hoy (…) creo que hay gran potencial y mucha actualidad en esta misión. Contamos con la protección de Dios para seguir adelante”.

Fuente: Manuel Cubías, Radio Vaticano

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En torno a una olla: minga de teología popular de liberación

                   

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La teología de la liberación no es una disciplina más junto a la historia de los dogmas, la liturgia, la moral y el derecho canónico, etc. Es una manera diferente de cumplir con el oficio de la teología: en medio del pueblo, principalmente entre los más pobres e invisibles. Por eso su marca registrada es la opción por los pobres contra la pobreza y a favor de su liberación.

Algunos hacen teología para los pobres, cosa que la Iglesia nunca ha dejado de practicar. Otros hacen teología con los pobres, viven con ellos y tratan de pensar el mensaje cristiano a partir de su cultura. Otros van más allá y hacen una teología como los pobres, se hacen pobres, viven en favelas, oyen sus historias y descubren en la escucha de sus palabras la presencia escondida de Dios.

Así surgió en Brasil con el recordado teólogo José Comblin, en Paraíba, la teología de la azada, elaborada junto con los campesinos después del trabajo diario. Clodovis Boff creó la teología pé no chão (con los pies en la tierra) en Acre de la cual surgieron centenares de líderes populares y políticos en la Amazonia.

Recientemente se está articulando en América Latina animada por el grupo Amerindia (cristianos vinculados a la liberación), una teología de la liberación popular en minga con personas de medios pobres y periféricos. Se usa la metáfora de la olla hirviendo en la cual se está preparando un sabroso guiso. Siguen los siguientes pasos: 

¿Qué cocinar? Las narrativas dolorosas y amorosas de los humildes de la Tierra. Intercambian en una minga sus experiencias de vida y las reflexiones que surgen de ahí, así como las orientaciones prácticas a asumir.

¿Con qué cocinar? Con los condimentos, hierbas y sabores propios de cada región. Se cocina con las narrativas singulares de los indígenas, de las mujeres, de los negros, de los campesinos. Cada grupo narra sus tragedias y sus victorias, sus dolores y sus alegrías. Dicen: “hay crisis pero nosotros estamos llenos de esperanza; hay silencio y nosotros cantamos historias; hay hambre de pan y de sentido pero nosotros cocinamos nuestro guiso en la olla  y comemos alegremente todos juntos.

¿Quiénes son los cocineros? Los propios miembros de las comunidades populares pobres. Hacen una rueda y en minga cada cual da su testimonio, cuenta su vida, muestra las llagas de las torturas de los militares represivos. Allí aparece toda la tragedia vivida por las grandes mayorías pobres y marginadas desde el tiempo de la colonia. Nunca fueron escuchadas. Ahora uno escucha al otro y rompen el silencio secular. Son cocineros eximios.

¿A partir de dónde se cocina? A partir de los invisibles, de aquellos que las políticas sociales para los pobres no los alcanzan. Viven en un profundo desamparo social. Escuchar sus lamentos y también sus alegrías con lo mínimo. En minga se preguntan: ¿Cómo Dios se revela Dios en nuestra pobreza?. Cómo a pesar de eso Él es bueno y amoroso, pues nos hace vivir y nos da los hijos y las hijas, nuestras joyas y nuestra gran alegría.

En este contexto cabe recordar a un gran antecesor: Guamán Poma de Ayala, un inca de la nobleza educado en España. Años después regresa y recorre todo el antiguo imperio incaico peruano para “buscar a los Cristos” escondidos y crucificados por los colonizadores antiguos y nuevos. Ese tipo de teología narrativa creó hasta un término nuevo: senti-pensar colectivamente, sentir y pensar las memorias pasadas pero también la realidad actual, de la cual, juntos, quieren liberarse.

Las cuatro ces: En la gestación de esta teología narrativa alrededor de la olla con el guiso, siempre deben estar presentes las sigiuientes cuatro ces.

Canto: a través de él es como los pobres se expresan mejor.

Cuerpo: sentir al otro, su piel, su olor, su voz, sus expresiones de amistad y de cariño. 

Cuento: escuchar y volver a escuchar las narraciones de los demás; la mayoría son cuentos dolorosos, por eso el libro que más citan es el libro de Job. A pesar de perderlo todo y de estar cubierto de llagas y quejarse mucho de Dios, Job nunca dejó de confiar en Él y al final confiesa: “Le conozco no por lo que me han dicho de Él sino porque le han visto mis ojos”.

Cámara: Las narraciones se graban o se filman en vídeos para conservar la voz y la imagen de los participantes. El teólogo que se integró totalmente con ellos consiguió estos instrumentos “modernos” para producir un medio más eficaz y persuasivo de lucha, de resistencia y de vida para los pobres y los humillados de la Tierra. Todo se les devuelve siempre.

Un joven teólogo laico argentino, Francisco J. Bosch, dejó todo, como el Che Guevara, y se mezcló con los últimos del continente. Durante cuatro años recorrió ocho países animando mingas de teología de liberación popular junto a los pobres. Él mismo, poeta, cantor, dibujante y animador teológico, recogió esta experiencia en un libro próximo a salir, con el título “Bendita Mezcla”. Es pura y genuina teología popular de liberación, hecha por los propios pobres y oprimidos y recogida por él.

*Leonardo Boff es teólogo y ha escrito con Clodovis Boff, Cómo hacer teología de la liberación, Vozes, múltiples ediciones 2013.

Traduccion de MªJosé Gavito Milano

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Las 20 propuestas imprescindibles de Querida Amazonía del papa Francisco

   

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Un total de 111 puntos distribuidos en cuatro capítulos, a los que el papa Francisco se refiere como “sueños”. Así se presenta la exhortación postsinodal ‘Querida Amazonía’. Firmada el pasado 2 de febrero, el Pontífice reconoce que no desarrolla todas las cuestiones del ‘Documento final’ del Sínodo para la región Panamazónica. Jorge Mario Bergoglio espera que “toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese trabajo” y que la Amazonía pueda “inspirar a otras regiones de la tierra frente a sus propios desafíos”.

Capítulo I: Un sueño social

1. En el punto 10, el Papa denuncia “las peores formas de esclavitud, de sometimiento y miseria” con los indígenas cuando emigran a las ciudades. “En estas ciudades, caracterizadas por una gran desigualdad, donde hoy habita la mayor parte de la población de la Amazonía, crecen también la xenofobia, la explotación sexual y el tráfico de personas. Por eso el grito de la Amazonía no brota solamente del corazón de las selvas, sino también desde el interior de sus ciudades”, insiste.

2. “A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonía y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen. Cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata. Se suele acudir a recursos alejados de toda ética, como penalizar las protestas e incluso quitar la vida a los indígenas que se oponen a los proyectos, provocar intencionalmente incendios forestales, o sobornar a políticos y a los mismos indígenas”, denuncia en el punto 14.

3. En el punto 19, el Papa pide perdón a los pueblos originarios, ya que “no podemos negar que el trigo se mezcló con la cizaña y que no siempre los misioneros estuvieron del lado de los oprimidos, me avergüenzo”. “En el momento actual la Iglesia no puede estar menos comprometida, y está llamada a escuchar los clamores de los pueblos amazónicos”, añade. Del mismo modo, en el punto 25 reconoce que “miembros de la Iglesia han sido parte de las redes de corrupción, a veces hasta el punto de aceptar guardar silencio a cambio de ayudas económicas para las obras eclesiales”.

Capítulo II: Un sueño cultural

4. En el punto 28, el Papa invita a promover la Amazonía, pero aclara que “esto no implica colonizarla culturalmente sino ayudar a que ella misma saque lo mejor de sí. Ese es el sentido de la mejor tarea educativa: cultivar sin desarraigar, hacer crecer sin debilitar la identidad, promover sin invadir. Así como hay potencialidades en la naturaleza que podrían perderse para siempre, lo mismo puede ocurrir con culturas que tienen un mensaje todavía no escuchado y que hoy están amenazadas más que nunca”.

5. “Los distintos grupos, en una síntesis vital con su entorno, desarrollan un modo propio de sabiduría”, reconoce Francisco en el punto 32. Por ello, “quienes observamos desde afuera deberíamos evitar generalizaciones injustas, discursos simplistas o conclusiones hechas solo a partir de nuestras propias estructuras mentales y experiencias”, recalca.

Capítulo III: Un sueño ecológico

6. “Aprendiendo de los pueblos originarios podemos contemplar la Amazonía y no solo analizarla, para reconocer ese misterio precioso que nos supera. Podemos amarla y no solo utilizarla, para que el amor despierte un interés hondo y sincero. Es más, podemos sentirnos íntimamente unidos a ella y no solo defenderla, y entonces la Amazonía se volverá nuestra como una madre”, explica en el punto 55.

Capítulo IV: Un sueño eclesial

7. “El riesgo de los evangelizadores que llegan a un lugar es creer que no solo deben comunicar el Evangelio sino también la cultura en la cual ellos han crecido, olvidando que no se trata de ‘imponer una determinada forma cultural, por más bella y antigua que sea’. Hace falta aceptar con valentía la novedad del Espíritu capaz de crear siempre algo nuevo con el tesoro inagotable de Jesucristo, porque ‘la inculturación coloca a la Iglesia en un camino difícil, pero necesario’. No temamos, no le cortemos las alas al Espíritu Santo”, dice el Papa en el punto 69.

8. “Es posible recoger de alguna manera un símbolo indígena sin calificarlo necesariamente de idolatría. Un mito cargado de sentido espiritual puede ser aprovechado, y no siempre considerado un error pagano. Algunas fiestas religiosas contienen un significado sagrado y son espacios de reencuentro y de fraternidad, aunque se requiera un lento proceso de purificación o de maduración. Un misionero de alma trata de descubrir qué inquietudes legítimas buscan un cauce en manifestaciones religiosas a veces imperfectas, parciales o equivocadas, e intenta responder desde una espiritualidad inculturada”, señala el Papa en el punto 79.

9. Francisco pide, en el punto 82, “recoger en la liturgia muchos elementos propios de la experiencia de los indígenas en su íntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones autóctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y símbolos. Ya el Concilio Vaticano II había pedido este esfuerzo de inculturación de la liturgia en los pueblos indígenas, pero han pasado más de cincuenta años y hemos avanzado poco en esta línea”.

10. “El modo de configurar la vida y el ejercicio del ministerio de los sacerdotes no es monolítico, y adquiere diversos matices en distintos lugares de la tierra. Por eso es importante determinar qué es lo más específico del sacerdote, aquello que no puede ser delegado. La respuesta está en el sacramento del Orden sagrado, que lo configura con Cristo sacerdote. Y la primera conclusión es que ese carácter exclusivo recibido en el Orden, lo capacita solo a él para presidir la Eucaristía. Esa es su función específica, principal e indelegable”, explica el Papa en el punto 87 apoyándose en Juan Pablo II.

11. En las circunstancias específicas de la Amazonía, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal. Los laicos podrán anunciar la Palabra, enseñar, organizar sus comunidades, celebrar algunos sacramentos, buscar distintos cauces para la piedad popular y desarrollar la multitud de dones que el Espíritu derrama en ellos. Pero necesitan la celebración de la Eucaristía porque ella ‘hace la Iglesia’. Si de verdad creemos que esto es así, es urgente evitar que los pueblos amazónicos estén privados de ese alimento de vida nueva y del sacramento del perdón”, explica en el punto 89 recordando el papel de los laicos.

12. Sobre la “acuciante necesidad” de sacerdotes, exhorta en el punto 90 “a todos los obispos, en especial a los de América Latina, no solo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia. Al mismo tiempo, conviene revisar a fondo la estructura y el contenido tanto de la formación inicial como de la formación permanente de los presbíteros, para que adquieran las actitudes y capacidades que requiere el diálogo con las culturas amazónicas. Esta formación debe ser eminentemente pastoral y favorecer el desarrollo de la misericordia sacerdotal”.

13. Pese a que se necesiten sacerdotes, Jorge Mario Bergoglio hace hincapié en el punto 92 que “esto no excluye que ordinariamente los diáconos permanentes —que deberían ser muchos más en la Amazonia—, las religiosas y los mismos laicos asuman responsabilidades importantes para el crecimiento de las comunidades y que maduren en el ejercicio de esas funciones gracias a un acompañamiento adecuado”. “Entonces no se trata sólo de facilitar una mayor presencia de ministros ordenados que puedan celebrar la Eucaristía. Este sería un objetivo muy limitado si no intentamos también provocar una nueva vida en las comunidades. Necesitamos promover el encuentro con la Palabra y la maduración en la santidad a través de variados servicios laicales, que suponen un proceso de preparación —bíblica, doctrinal, espiritual y práctica— y diversos caminos de formación permanente”, añade en el punto 93.

14. “Una Iglesia con rostros amazónicos requiere la presencia estable de líderes laicos maduros y dotados de autoridad, que conozcan las lenguas, las culturas, la experiencia espiritual y el modo de vivir en comunidad de cada lugar, al mismo tiempo que dejan espacio a la multiplicidad de dones que el Espíritu Santo siembra en todos. Porque allí donde hay una necesidad peculiar, Él ya ha derramado carismas que permitan darle una respuesta. Ello supone en la Iglesia una capacidad para dar lugar a la audacia del Espíritu, para confiar y concretamente para permitir el desarrollo de una cultura eclesial propia, marcadamente laical. Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos”, dice en el punto 94.

15. En el punto 97, el Papa agradece el trabajo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y “otras asociaciones, con el objetivo de consolidar lo que ya pedía Aparecida: ‘establecer, entre las Iglesias locales de diversos países sudamericanos, que están en la cuenca amazónica, una pastoral de conjunto con prioridades diferenciadas’. Esto vale especialmente para la relación entre las Iglesias fronterizas”.

16. En el punto 98, Francisco recuerda que “no siempre podemos pensar proyectos para comunidades estables, porque en la Amazonía hay una gran movilidad interna, una constante migración muchas veces pendular. Por ello hay que pensar en equipos misioneros itinerantes”.

17. El Papa hace hincapié en el papel de la mujer en el punto 99. “En la Amazonía hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo. Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe”, sostiene.

18. Sobre la mujer, en el punto 100, invita a “expandir la mirada para evitar reducir nuestra comprensión de la Iglesia a estructuras funcionales. Ese reduccionismo nos llevaría a pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia solo si se les diera acceso al Orden sagrado. Pero esta mirada en realidad limitaría las perspectivas, nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”.

19. También sobre la mujer, que “desempeñan un papel central en las comunidades amazónicas, deberían poder acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio”, argumenta en el punto 103. “Cabe recordar que estos servicios implican una estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo. Esto da lugar también a que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo propio de su impronta femenina”, continúa.

20. “En una Amazonía plurirreligiosa, los creyentes necesitamos encontrar espacios para conversar y para actuar juntos por el bien común y la promoción de los más pobres. No se trata de que todos seamos más ‘light’ o de que escondamos las convicciones propias que nos apasionan para poder encontrarnos con otros que piensan distinto. Si uno cree que el Espíritu Santo puede actuar en el diferente, entonces intentará dejarse enriquecer con esa luz, pero la acogerá desde el seno de sus propias convicciones y de su propia identidad. Porque mientras más profunda, sólida y rica es una identidad, más tendrá para enriquecer a los otros con su aporte específico”, comenta en el punto 106.

Por Rubén Cruz / Tomado de: https://www.vidanuevadigital.com/2020/02/12/las-20-propuestas-imprescindibles-de-la-exhortacion-postsinodal-querida-amazonia-del-papa-francisco/ 

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Roma: "Todo está conectado, no solo se trata de la Amazonía" cardenal Pedro Barreto

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Si bien el Sínodo Amazónico que se realiza en Roma pone su mirada en la región amazónica, “no solo se trata de la Amazonía, sino que todo está conectado” afirma el cardenal Pedro Barreto Jimeno, arzobispo metropolitano de Huancayo y vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), quién señaló que “la amazonía es un bioma que equilibra el clima en el mundo, recibe los efectos del cambio climático”, por ello la deforestación que afecta a la amazonía también afecta al mundo.

Por esta razón en el Sínodo, además de hablar de la ministerialidad de la iglesia y de su trabajo pastoral, se van construyendo propuestas para responder a la ecología integral. También precisa Barreto que “la ecología integral quiere decir abarcar todas las dimensiones de la vida humana y de la vida de fe”. La dimensión en relación con Dios -creador del mundo-, en relación con uno mismo, con la vida en sociedad y en relación con la naturaleza.

Así mismo el Cardenal pedro Barreto manifestó que “este sistema mata, este sistema excluye, es un sistema que ha quebrado”, a pesar de haberse invertido mucho dinero para salvar el sistema. Si bien en el sínodo no se profundizará este tema, pero si en el Instrumento Laboris o instrumento de trabajo para este Sínodo se ha afirmado con mucha claridad esto.

La información con Rocío Huamancondor Paz desde Roma

Texto y fotografía: REPAM