Por: Mónica Delgado Formación e Investigación ALER

DSC04163 Hablar de género supone múltiples entradas y preguntas: ¿Qué es ser mujer?, ¿Qué es ser hombre?, que características le otorgan a un ser humano un género determinado más allá de su sexo?. De igual forma, hablar de género desde una perspectiva comunicacional supone pensar la forma y contenido con la que nuestros medios comunican, en masculino o femenino?

Estas fueron algunas de las preguntas que se debatieron durante el Primer Módulo del Diplomado Comunicación para la Ciudadanía y la Paz, enfocado en Medios de Comunicación y Género, realizado entre el 16 y 22 de septiembre de 2009, en el Municipio del Carmen de Viboral, (Oriente Antioqueño, Colombia). Este espacio académico se realiza en el marco del programa Ritmo Sur, (ALER y AMARC), que en Colombia está conformado por las redes SIPAZ y La Sonora.

Así empezamos

DSC03969 Una fascinante vegetación dio la bienvenida a los y las periodistas provenientes de distintos municipios de la región del Oriente Antioqueño, Ecuador y México, quienes se dieron cita para discutir sobre género y comunicación desde una perspectiva diferente: desde la experiencia.

Es precisamente la experiencia el punto de partida de este diplomado, ya que es a partir de sus prácticas que los y las comunicadores/as van construyendo formas propias de comunicar, con sentido, con una mirada transformadora e incluyente. Empezar por la experiencia implica un proceso de-constructivo del discurso académico y de las formas tradicionales de hacer periodismo y comunicación, este proceso implica re-pensar, ¿qué necesita nuestra gente?, ¿cómo incidimos en los discursos oficiales?, y como desde la comunicación podemos generar cambios, movilizar y cuestionarnos la realidad que los medios comerciales nos ofrecen.

Estos/as periodistas que desde sus municipios hacen comunicación e investigación realizan un importante aporte a la visibilización de los procesos ciudadanos, convirtiendo en noticia hechos y fenómenos que en apariencia pueden ser de poco o de ningún interés para los medios comerciales, pero que a su vez son de suma importancia para las comunidades. Esta es la apuesta del periodismo ciudadano y de los medios comunitarios, hacer que la gente sea protagonista de sus procesos y no sólo espectadora o receptora pasiva de los mismos. Desde esta perspectiva resulta vital que los medios comunitarios incluyan en su trabajo el tema de género y que a partir de esta entrada puedan tratar los temas que durante mucho tiempo han sido relegados o abordados de manera superficial.

Apuntes para pensar el género en la comunicación

Para hablar de género desde la comunicación es necesario considerar los aspectos relacionados con la participación y el acceso de las mujeres en los medios, lo que va más allá del ejercicio de funciones tradicionalmente establecidas, sino que involucra una participación activa en la toma de decisiones. En segundo lugar en lo que se refiere a la producción de contenidos, es importante que los/as comunicadores integren múltiples voces en los discursos, evitando “tematizar” las agendas encasillando a las “mujeres” en “temas de mujeres”, puesto que la equidad de género también se ejerce desde la participación que los hombres puedan tener en temas de los que también han sido excluidos.

Por otro lado, incorporar el enfoque de género en el trabajo periodístico tiene que ver con la superación de las naturalizaciones, es decir que nuestros medios vayan más allá de los roles y aspectos culturales asignados a hombres y mujeres que en muchos casos solo aportan a que la inequidad se mantenga, sobre lo que valdría preguntar: ¿nuestros medios comunican en masculino o femenino? Estos aspectos que si bien son fundamentales a su vez deben estar anclados sobre una apuesta política clara, es decir que nuestros medios comunitarios incorporen al género como un enfoque transversal de trabajo que esté presente en todas sus prácticas.

¿Qué nos preguntamos?

DSC03918 Este primer módulo del diplomado fue un breve acercamiento al tema, en el que comunicadores y comunicadoras nos pudimos cuestionar: ¿Qué me hace mujer? , ¿Qué comunico como Mujer?, ¿Qué me hace hombre?, Qué hay de hombre y mujer en mi cuerpo?. Estas reflexiones nos llevaron a pensar en las formas establecidas de ser masculino o femenino, aspectos que van más allá del sexo puesto que son construcciones sociales que están sujetas a multiplicidad de lecturas, contextos e historias de vida.

Considerar que los comportamientos han sido naturalizados por la sociedad como imperativos de la masculinidad, por ejemplo: nacer hombre – hacerse hombre – y pasar toda la vida demostrando que se es hombre supone que también los medios de comunicación reproduzcan esos patrones establecidos. Las múltiples formas de ejercer la sexualidad exigen un cambio y apertura que desde los medios se puede ejercer a través de la sensibilización de comunicadoras/es que desde sus discursos y prácticas promuevan la equidad de género, el respeto e inclusión frente a opciones de vida diferentes.

“Los hombres en general, no se preguntan sobre lo que significa ser hombre en relación consigo mismo y con los demás, dando así por hecho que el mundo está naturalmente estructurado desde la razón, el discurso y el poder masculino. Estar en ese lugar de poder implica que no requieren ser cuestionados, limitándose a vivir ejerciendo las ventajas y consecuencias desventajas que les proporciona.” Simone de Beauvoir

¿Por qué pensar el tema de género sólo desde las mujeres?. El género no es “cosa” de mujeres, y no es posible seguir empoderando a las mujeres sin que los hombres se vinculen a esos procesos de concienciación puesto que las relaciones de inequidad no se dan solo en parejas, sino que atraviesan las relaciones sociales, laborales y familiares. Sin embargo mientras la violencia hacia las mujeres siga siendo la más elevada en el mundo se atenderá ese tema, sin desconocer el hecho de que los hombres también son violentados, pero en menor grado.

Nombrar, para qué?, el ejercicio de nombrar también es político, si se nombra existe, ¿y si no se nombra, no existe?, es por eso que el lenguaje inclusivo va más allá de los famosos: “los y las”, e implica un abordaje e inclusión de hombres y mujeres en los diálogos cotidianos, en las formas como nos referimos a los demás en nuestra cotidianidad, sin asumir que todo esta dicho, sin dejar de lado a ellas y a ellos. Si el lenguaje construye pensamiento, su uso equívoco también podría destruir.

A modo de conclusión

DSC04163 2 Pensar el género no es una cuestión compleja si la vemos desde la equidad, si nos pensamos como hombres y mujeres a la vez, con todas las complejidades que esto implica. Hacer que nuestros medios se pongan “los lentes del género”, es un proceso que se va construyendo poco a poco y que requiere empezar desde lo básico: el respeto, la inclusión y al igualdad de derechos. Los/as dejamos con una de las producciones del diplomado y con la dirección del blog donde hemos colgado las memorias audiovisuales de cada día.

Audio: Abre tu mente

Blog Hablando de Género: http://www.hablandodegenero.info/