Por: Abner Lobos, Coordinador red de Migración y Comunicación ALER
Nunca se había puesto un traje tan bien confeccionado. Linda caída y reluciente como toda prenda nueva. Se siente más grande que su pequeño cuerpo limado por el frío y los amaneceres rudos del invierno patagónico. Hace quince años, a lomo de mula, sin comida y unos pocos pesos, llegó a la Argentina, desahuciado de su tierra por pobre y por sobrar. Se acuerda que siempre sobró. En su familia de 9 hermanos, el del medio siempre sobra, lo mismo en la mina donde por debilucho, le dijeron. Ni hablar del servicio militar, le faltó porte. Finalmente decidió emigrar cuando se dio cuenta que en su casa sobraban bocas y faltaba plata.
